El efecto de la deseabilidad social y la aquiescencia en la relación entre edad y personalidad, por Fabia Morales 89

2 abr 2014   | Sin categoría

Diversos estudios muestran la existencia de cambios en la personalidad a lo largo del ciclo vital, especialmente en rasgos como el Neuroticismo, la Amabilidad, la Agresividad o la Impulsividad (e.g., Morales-Vives & Vigil-Colet, 2010, 2012; McCrae, Martin, & Costa, 2005; Roberts, & Mroczek, 2008; Soto, John, Gosling & Potter, 2011). Concretamente, estos estudios muestran un aumento de la Amabilidad y una disminución del Neuroticismo desde la juventud hasta la vejez. Igualmente, algunos estudios muestran que los niveles de agresividad e impulsividad en la vejez son superiores a los que cabría esperar, considerando los estereotipos que vinculan la vejez con la tranquilidad, la reflexión y la falta de impulsividad (Morales-Vives & Vigil-Colet, 2010, 2012).
Aunque estos cambios podrían reflejar un aumento de la estabilidad emocional y la madurez con la edad, Soubelet & Salthouse (2001) propusieron que es posible que en realidad reflejen cambios en la deseabilidad social, dado que los rasgos de personalidad se evalúan mediante cuestionarios que se pueden ver afectados por este sesgo de respuesta. De hecho, parece ser que las personas mayores tienden a presentarse a sí mismas de forma favorable en mayor medida que los jóvenes o los adultos de mediana edad. Por este motivo, el presente estudio se centra en el efecto de dos sesgos de respuesta, la deseabilidad social y la aquiescencia, en los cambios que se observan con la edad en los cinco grandes factores de personalidad.
Para controlar el efecto de la deseabilidad social utilizamos el método propuesto por Ferrando, Lorenzo-Seva & Chico (2009), para evitar la eliminación de varianza significativa de los rasgos de personalidad. Este método implica incluir en el cuestionario algunos ítems que actúan como marcadores de la deseabilidad social, lo que permite la identificación de un factor asociado a este sesgo de respuesta. Concretamente, se aplica el análisis factorial a la matriz de correlaciones entre los marcadores, y las saturaciones  obtenidas se utilizan para calcular las saturaciones de los ítems de contenido en el factor de deseabilidad social. Por otra parte, para eliminar el efecto de la aquiescencia se utilizó el procedimiento desarrollado por Lorenzo-Seva & Ferrando (2009). Estos métodos permiten obtener las saturaciones en los factores de contenido y en cada sesgo de respuesta. Por lo tanto, se pueden obtener las puntuaciones de los sujetos en los ítems de contenido, sin el efecto de estos sesgos.
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En este estudio se administró el cuestionario OPERAS, basado en el modelo de los cinco grandes factores de personalidad, a una muestra de 3843 sujetos con edades comprendidas entre los 13 y los 97 años de edad. Los resultados muestran que la deseabilidad social aumenta con la edad, alcanzando el máximo nivel en la vejez. Respecto al rasgo Amabilidad, los resultados sugieren un aumento de la amabilidad en la vejez, pero únicamente si no se controlan los sesgos de respuesta. Cuando se controlan estos sesgos, el resultado es el contrario: se observa una disminución de la amabilidad en la vejez. Cabe destacar que la diferencia entre ambos tipos de puntuaciones es más acusada en las mujeres que en los hombres, dado que las mujeres tienden a responder con mayor deseabilidad social que los hombres en este rasgo de personalidad. En el rasgo Responsabilidad se observa un mayor descenso en la vejez cuando se controlan estos sesgos, que cuando no se controlan. En cambio, en otros rasgos de los cinco grandes factores de personalidad se han encontrado pocas diferencias entre ambos tipos de puntuaciones.

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En conclusión, los resultados van en la misma dirección que los obtenidos por Soubelet & Salthouse (2011), mostrando que parte de la relación observada entre la edad y algunas variables de personalidad se puede explicar, en parte, por los cambios en la deseabilidad social asociados a la edad. Estos resultados muestran cómo las personas mayores tienden a presentarse a sí mismas como más amables y más responsables de lo que realmente son. Por lo tanto, cuando se administran cuestionarios en la tercera edad es importante corregir la deseabilidad social. De hecho, es aún más importante en esta edad que en edades previas, dado que es en la tercera edad cuando se alcanzan los máximos niveles en este sesgo de respuesta. Esto implica que los resultados obtenidos en estas edades, sin controlar los sesgos de respuesta, deberían interpretarse con precaución.

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