El TED de James R Flynn 96

1 dic 2013   | Blog

Hace unos días el Profesor Óscar García López recomendaba una TED Talk de James Robert
Flynn:

“¿Por qué es mayor nuestro CI que el
de nuestros abuelos?
Había oído hablar de esa charla, pero no tuve tiempo de
echarle un vistazo hasta ahora. O, mejor dicho, no le había prestado demasiada
atención al evento porque estaba bastante seguro de lo que me iba a encontrar.
En una ocasión el Profesor E. B. Hunt me transmitió, entre susurros, su frustración porque su propia
oratoria estaba por debajo de la de Flynn. Me confesaba que si su elocuencia
hubiera estado a la altura de la del Profesor de Nueva Zelanda ahora su genio
y figura sería mayor.
Así es la ciencia y así son sus practicantes, pensé.
El caso es que la fluidez verbal de Flynn produce un efecto hipnótico
en la audiencia. El escuchante piensa que asiste a algo realmente importante,
algo sólido, con extraordinario fundamento, hasta trascendente.
Esta TED es un ejemplo paradigmático.
Su mensaje se basa en una serie de anécdotas que se supone
demuestran que la inteligencia de las generaciones ha
mejorado porque ahora habitamos un mundo en el la gente se toma en serio el
pensamiento abstracto
. Nuestros abuelos vivían en un mundo concreto, y,
por tanto, tenían que hacerlo necesariamente peor en los tests de inteligencia
(en los que, por razones obvias, se valora positivamente esa clase de razonamiento
abstracto).

Cuando la empresa TEA
publicó la traducción al español del excelente libro de Flynn (¿Qué
es la inteligencia? Más allá del efecto Flynn
) tuvo la amabilidad de invitarme
a escribir el prólogo para esa edición.
Allí discutí las principales interpretaciones que están
encima de la mesa para dar cuenta, o explicar, el fenómeno de las ganancias
generacionales de inteligencia: (1) mejoras educativas, (2) mayor complejidad
cognitiva de los ambientes recientes, (3) mejoras en las prácticas de crianza,
(4) actitudes más asertivas y sofisticadas al resolver los tests de
inteligencia, (5) el multiplicador individual y social de la teoría de
Dickens-Flynn, (6) mejoras nutricionales y (7) heterosis o vigor híbrido.
Como es natural, la explicación de la que se sirve Flynn en
esta TED Talk corresponde a la hipótesis 5.
Veamos si posee apoyo empírico más allá de las seductoras
palabras de este (según su auto-descripción) experto en moral.
Es innegable que la media de inteligencia de una población es
resultado de la inteligencia de los individuos que la componen. Pero resulta
que el multiplicador social de Dickens-Flynn confunde causa y efecto. Mal
asunto.
Ese multiplicador social es un modo presuntamente sofisticado
(pero irrelevante) de decir que la inteligencia media de una población se
incrementa cuando aumenta la inteligencia de un gran número de los individuos
de esa población.
Sin embargo, el multiplicador social
no aclara (porque no puede) cuál es la causa de que la inteligencia aumente en
lugar de reducirse
.
Obsérvese que en una población en la que la inteligencia está
aumentando, los hermanos nacidos en distintos momentos deberían verse afectados
de diferente modo por el multiplicador social. En concreto, los hermanos que
han nacido después, es decir, dentro de una población de mayor inteligencia,
deberían mostrar una mayor inteligencia que los hermanos nacidos antes. Sin
embargo, los datos dicen que no es así.
Aceptar la tesis del multiplicador social supone admitir la
inverosímil situación de que la inteligencia de un individuo se vea influida
por la inteligencia media de millones de individuos a los que nunca conocerá.
Sin embargo, sabemos que la
inteligencia adulta de un individuo adoptado no se ve influida por la
inteligencia media de su familia adoptiva, con quien ha pasado mucho tiempo
durante gran parte de su vida
.
Es francamente difícil imaginar la presencia real de un
multiplicador social poblacional, pero no un multiplicador social familiar, ¿no
creen?
En el prólogo mencionado arriba me sitúo del lado de Mike Mingroni, alguien que, como Judith Harris, no tiene relación con el
mundo universitario pero que sí tiene las ideas (y las evidencias) muy claras y
presentes.
Pero no diré nada más por hoy.

Un toque enigmático no viene mal de vez en cuando.

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